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Marco de referencia de Colombia

Colombia, es un país neotropical y andino, cuya historia geológica ha forjado formaciones vegetales heterogéneas propias del trópico y responsables de la gran riqueza biológica, calculada en el 10% de la biodiversidad planetaria.  Así mismo, presenta brechas en el desarrollo de sus territorios, las cuales son un reflejo, entre otros aspectos, de las trampas de la pobreza, de la complejidad de las relaciones territoriales y de condicionamientos históricos estructurales. 

La ocupación del territorio  colombiano no obedeció a un proyecto nacional sino que respondió a una serie de bonanzas de corto plazo que fueron jalonando esa ocupación que, en últimas se podría llegar a decir que la ocupación del territorio colombiano ha estado relacionado con actividades de tipo extractivo.  Esas bonanzas han sido el oro en la época de la conquista y la colonia, posteriormente las famosas bonanzas de la quinua, el tabaco, el añil, el café, el petróleo y finalmente los cultivos denominados de usos ilícito, eso es  lo que ha jalonado la ocupación del territorio mediante procesos de apropiación que se han caracterizado por privatizar la tierra en diferentes momentos Fajardo  

En el mismo sentido, Germán Márquez, profesor de la UNC, sostiene que los conflictos sociales se entienden  aquí como los conflictos relacionados con los factores de riqueza, de poder y de la reproducción social (la tierra, los recursos naturales, el capital, el trabajo, etc.), en los cuales se ubican de modo general temas nacionales aplazados históricamente como las reformas agrarias y urbanas, la redistribución del ingreso, las estructuras socio económicas, etc., y los ambientales como aquellos asociados a los modelos vigentes de uso y manejo de recursos naturales, los cuales tienen que ver con el modelo de desarrollo mismo, el desarrollo sostenible, los usos intensivos del agua, del suelo y de los bosques, la actividad sectorial productiva, la conservación natural y la diversidad cultural.  

Para entender los problemas ambientales del territorio en Colombia, se requiere entender toda la complejidad  de la diversidad cultural, étnica, y el mundo simbólico que se construye en torno a las regiones, definidas por las características  ecológicas propias del  clima y de  vegetación, al respecto plantea el maestro (Carrizosa, 2003: 16) “La naturaleza colombiana no es rica es compleja y esa complejidad no ha sido comprendida ni aceptada por los colombianos, obsesionados unos por consumir lo mismo que consumen los ricos del resto del mundo y agobiados los más por la violencia y la desnutrición”. 

Colombia, es aún un país que enfrenta problemas de violencia y orden público, una situación de conflicto armado que lleva más de seis décadas, se expresa con alto nivel de violencia contra la población civil, situación que es dirigida en la mayoría de los casos desde las estructuras del Estado amparada por la absoluta impunidad con que actúan grupos militares y paramilitares. No ha sido suficiente el hecho de que Colombia haya firmado el mayor número de acuerdos internacionales aprobados en materia de derechos humanos y ambientales, el contar con una constitución política progresista que se propone la defensa del Estado social de derecho, del medio ambiente y la promoción del ejercicio pleno de la democracia.

De acuerdo a lo anterior, Colombia, tiene el peor expediente en derechos humanos del hemisferio occidental, lo afirma el conocido catedrático y lingüista norteamericano Noam Chomsky, de igual forma lo ratifican organizaciones como Amnistía Internacional, y estudios de organismos como Human Rights Watchs o la Coordinación Colombia Europa de ONGs defensoras de los derechos humanos.

Por su parte, el Comité de seguimiento de los DESC, observa  que esa violencia se debe en parte a las graves desigualdades que existen en la sociedad, tales como las enormes diferencias en la distribución de la riqueza nacional, incluida la propiedad de las tierras, el problema de las personas desplazadas aumentan los números de habitantes de las barriadas y en efecto no pueden satisfacer ni siquiera sus necesidades más elementales, de igual forma advierte sobre la tímida acción del Gobierno para erradicar la práctica de la denominada "limpieza social" por la que ciertos grupos criminales amenazan y matan a personas que consideran prescindibles, incluidos niños. En algunas ciudades está creciendo, de nuevo, la violencia urbana  que está relacionada con la falta de recursos económicos, con el conflicto armado, con la delincuencia relacionada con el narcotráfico y con actos de la mal llamada  “limpieza social”. 

La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos , presenta que la inequidad sigue siendo uno de los principales problemas que afronta el país, la brecha entre estratos sociales es sumamente alta y se ve reflejada tanto en el ingreso como en el acceso, la disponibilidad, la permanencia y la calidad de los derechos económicos, sociales y culturales.

El desempleo continúa constante alrededor del 12% y afecta mayoritariamente a las mujeres. El subempleo es del 33,3%, cerca del 46 por ciento de la población colombiana se encuentra en condición de pobreza (medida por ingresos autónomos), y 16 por ciento en condición de pobreza extrema. Así mismo, el coeficiente de Gini  de Colombia, que mide la desigualdad de los ingresos de la población, es de 0,58, aún uno de los más altos del mundo. “Según datos de Naciones Unidas para 2005, con un Gini de 0,55 Colombia estaría entre los primeros del mundo, detrás de apenas un puñado de países y en el pelotón de otras naciones latinoamericanas de niveles de desarrollo mucho más bajos, como Guatemala. Jairo Núñez, de Fedesarrollo, afirma que, según la última Encuesta de Calidad de Vida que hace el Dane, el Gini colombiano habría llegado en 2008 a 0,59, uno de los más altos, si no el más alto del planeta y, quizá, el más alto de América Latina, la región más desigual del mundo” .

El 28% de la población total, es decir casi 13 millones de personas vive en zonas rurales. Desde 1990 se evidencia una significativa reducción del aporte que el sector agropecuario hace al PIB, siendo en el 2002 tan solo del 13%.  Dicha disminución se debe a la incidencia del conflicto, un descuido sistemático en las políticas sectoriales y sobre todo a la gran concentración  de la propiedad de la tierra.

En este contexto, la tendencia del gobierno nacional consiste en la disminución de políticas sociales, lo cual conlleva a no estimular la formulación de políticas orientadas a la generación de empleo, de educación y de cultura, sino que priorizan invertir importantes recursos en fuerza pública y seguridad, esto lo evidencian los Planes Nacionales de Desarrollo implementados durante los gobiernos del Presidente Álvaro Uribe Vélez que se fundamento en la “Política de Seguridad Democrática” (2002-2006) y la “Política de Consolidación de la Seguridad Democrática” (2006-2010), estas fueron, además, el aspecto central sobre el cual giraron las tareas y propósitos de la economía, las relaciones internacionales, el proyecto de desarrollo y, en general, el “Estado Comunitario”, a esto se suma que el actual borrador de Plan Nacional de Desarrollo del presidente Santos, está orientado a  potenciar las locomotoras del crecimiento que van a definir la economía de los próximos años basada en la explotación de los recursos naturales como el sector minero-energético considerado como uno de los ejes centrales de la economía colombiana y el sector agropecuario el cual es visto como una oportunidad para convertirse en una despensa productiva para el mundo.
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