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Marco de referencia de Bogotá

Bogotá es “al mismo tiempo capital del país, eje regional, conjunto de localidades, y territorios, y complejos de culturas urbanas y rurales que se constituyen en una síntesis nacional” . Su cercanía al Altiplano Cundiboyacense le ha permitido contar con un buen soporte ambiental debido a la riqueza de sus ecosistemas, sus trazos culturales han sido caracterizados por su clima frio de paisaje abundante y verde .  Es conocida como la ciudad que se encuentra a 2.600 metros más cerca de las estrellas, con más de quinientos años de historia, de contraste arquitectónico entre colonial y moderno en los lugares céntricos y con una periferia densa y empobrecida.  

Está ubicada en el centro del país, sobre la llamada Sabana de Bogotá,  hace parte de la Región Central que está compuesta por los departamentos de Cundinamarca, Tolima, Meta y Boyacá, su principal atractivo, tanto para nativos como para turistas, es la amplia oferta cultural que posee que la convierten en uno de los principales centros culturales de América Latina . 

Bogotá, fue sufriendo una profunda transformación hacia los años 40 del siglo XX,  década a partir de la cual empezó a crecer de manera acelerada debido a numerosos factores “En primer lugar, el desplazamiento forzado de cientos de miles de campesinos liberales y conservadores que, huyendo de la violencia rural, de la pobreza y de la ausencia de servicios públicos, se asentaron en las periferias del sur, el suroriente y el occidente de la ciudad; en segundo lugar, la migración de miles de comerciantes de todo el país que quisieron ampliar sus mercados, aprovechando la mayor concentración de la población de Bogotá; y, en tercer lugar, los cientos de propietarios provincianos de tierras y de empresas que quisieron proporcionar a sus familias las ventajas de los nuevos barrios residenciales, y beneficiar sus negocios con la proximidad a los centros del poder público y privado” (Carrizosa 2006).   

El proceso de expansión de la ciudad estuvo inicialmente influenciado por la invisibilización institucional , lo que generó una ocupación fragmentada del territorio en el sur de Bogotá. como resultado del poco control público sobre el costo del suelo, las falsas alarmas de su supuesto agotamiento, la falta de voluntad para diseñar políticas de vivienda social, el no desarrollar alternativas para la población que vive en alquiler y por supuesto el no adelantarse a lo que podría generar las dinámicas productivas y extractivas como elementos atractivos de las mismas dinámica de la población y el no reconocimiento del conflicto interno armado y del fenómeno del desplazamiento en el país.

Los años ochenta, acentuaron la estructura urbana de segregación socio espacial que ha adquirido la ciudad, ligada a las dificultades de acceso del suelo formal de la población de bajos ingresos y por consiguiente poca capacidad de pago, convirtiéndose lo informal en alternativa, lo que ha inducido nuevas formas de apropiación del territorio en modelos de expansión urbana, caracterizado en su mayoría por la ocupación ilegal y la ausencia total de planeamiento.

Bogotá sigue creciendo más allá de sus límites en forma dispersa, con una alta tendencia hacia la conurbación, así como hacia la suburbanización en baja densidad y alto consumo de suelo rural, al respecto plantea (Rincón 2009: 15)  “las dinámicas recientes en la forma como se ocupa el suelo urbano en torno a Bogotá permiten afirmar que, en lugar de un modelo regional desconcentrado sobre subcentros regionales que no se logra desarrollar, se está presentando un fenómeno de crecimiento urbano sobre los municipios de borde, lo cual está generando un modelo de mancha urbana, opuesto al modelo desconcentrado” .  Este crecimiento sin control de la ciudad, pese a la existencia de la norma, se expresa en mayores problemas de movilidad, ambientales por el agotamiento de los recursos de su entorno y, con ello, a un mayor empobrecimiento., y desmejoramiento de la calidad de vida para los habitantes.

Situación socio – económica de Bogotá

En relación con la localización económica Bogotá concentra más del 85% de las grandes industrias ubicadas en el ámbito regional, no obstante, los niveles de desempleo son  enormes, la población no mejora sus ingresos, ni obtiene un empleo de buena calidad,   el progreso económico y social de la ciudad no se ve reflejado en el mejoramiento de la calidad de vida de la población y no favorece mayores niveles de inclusión , el enfoque de una ciudad de derechos plasmada en los dos últimos planes de desarrollo han favorecido la inclusión de la población en programas de corte social, pero no han logrado su realización en términos de equidad .

La participación del PIB de Bogotá en la economía nacional ha oscilado entre el 22 y 23% y sumada a la participación de Bogotá y la región central en la economía nacional puede ser del 30%, y según Garay y Molina (2003:1001), “en ciertos sectores esta participación es decisiva: alcanza a más del 50% en el caso del PIB financiero y al 40% en el caso de la producción nacional manufacturera” (PNUD 2008: 119). Sin embargo una amplia participación del PIB no se ve reflejada en una importante oferta de empleo, los habitantes siguen teniendo altos niveles de dependencia de los programas sociales como comedores comunitarios que se adelantan sin una política de seguridad alimentaria, o educación gratuita son oferta de continuidad de educación superior, o planes de manejo integral de residuos sin una clara inclusión de los recicladores.

Contexto ambiental de Bogotá

En la última década, las diversas administraciones que ha tenido Bogotá se han preocupado en mejorar la calidad de vida de la población en lo físico espacial, con una alta segregación entre el norte y el sur, pero han limitado su gestión ambiental al ámbito distrital y poco se han esforzado por generar acciones conjuntas con la región para frenar el fenómeno de la suburbanización de la Sabana o en la recuperación del río Bogotá.

Parte de la dificultad para tratar de realizar un modelo regional desconcentrado parece ser muy fuerte en el ámbito actual de los  municipios vecinos, donde este modelo no parece encontrar eco en las autoridades, las cuales están más interesadas en atraer industrias y zonas de bodegas a través de la reserva de suelo para industria y bodegas, de bajas cargas fiscales; de la atracción de población es estratos medios y altos mediante la suburbanización de condominios, y de restricciones para incluir áreas para vivienda de interés social (Rincón, 2009:16)

Las dificultades ambientales se ven reflejadas en el manejo del sistema hídrico, con el poco avance de los Planes de Manejo Ambiental de las Cuencas Hidrográficas -POMCAS- y su poca articulación con la planificación del territorio, en relación con la recuperación del río Bogotá el distrito ha previsto la construcción de una planta de tratamiento de aguas en “Canoas”, pero esta obra es insuficiente si no se ataca la contaminación en la fuente y no al final del tubo, del mismo modo no es suficiente declarar humedales si al tiempo no se ataca la construcción tanto legal como ilegal.  

Bogotá, no ha logrado generar estrategias claras para enfrentar el cambio climático, el control sobre la industria contaminante sigue siendo incipiente, así como la desestimulación del  uso del automóvil. La ciudad tiene unos ecosistemas muy frágiles que es necesario cuidar y conservar, uno de esos son los páramos que se encuentran altamente amenazados por la minería, agricultura y la acción antropica. 

Lo ambiental territorial como visión totalizante y armonizadora del ordenamiento territorial, se refiere al desarrollo sostenible como proyecto social y cultural que reconoce en la sostenibilidad local una forma de  resistencia frente a la sostenibilidad global. Algunos aspectos que son  tenidos en cuenta para el análisis son: Calidad ambiental y salud pública, uso de tecnologías limpias en espacios industriales y comerciales, espacio público, calidad paisajista, producción de bienes y servicios ambientales y diversidad territorial. Por tanto, es importante proponer nuevos enfoques sobre lo ambiental para el desarrollo humano integral, problematización del Plan de Ordenamiento Territorial, y formular nuevas maneras de apropiación de la territorialidad como construcción social y cultural que superen lo físico como perspectiva de la planeación (CTPD, 2010).

Situación política de Bogotá

Bogotá es una ciudad de asentamiento de un conglomerado amplio de población, es el espacio en donde existe una heterogeneidad de individuos, que trae como consecuencia el punto de encuentro de muchas culturas, en donde se manifiestan una serie de valores e intereses distintos sobre la forma de participar, ejercer e incidir en la toma de decisiones. Esto configura un escenario donde a pesar de los instrumentos constitucionales de participación, estos resultan siendo insuficiente, ante la dinámica de exclusión que se impone por parte de los  tradicionales partidos políticos, que giran en torno a unos intereses particulares o privados en detrimento de los intereses generales o públicos.      

La ciudad, cuenta con una amplia oferta de escenarios de participación para todos los sectores sociales, no obstante, estos siguen siendo solo deliberativos y  restringidos para la toma de decisiones, las cuales siguen siendo definidas desde instancias burocráticas y con criterios tecnócratas. 
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