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De los eventos de la Embajada de Colombia en EE.UU en torno a los tratados de libre comercio

publicado a la‎(s)‎ 28 mar. 2011 17:31 por Enda Colombia   [ actualizado el 1 abr. 2011 19:02 ]

por Andreiev Pinzón – Enda América Latina


Nada extraño que desde la Embajada de Colombia en Washington, se dé un tratamiento ligero a asuntos de extrema importancia nacional y que en reuniones y eventos se enmascaren los problemas reales y temas sensibles del país, más aún cuando se trata de temas como el Tratado de Libre Comercio TLC.

Es aún más grave, que quienes asisten a estos espacios, no se cuestionen e indaguen lo que es nodal y central alrededor de estos temas, es más, este tipo de presentaciones, que demuestran las bondades del libre comercio, están cimentadas en toda una estructura subterránea de Gobierno para posicionar los intereses de los poderosos en Colombia a varias voces, incluyendo las del Vicepresidente, aludiendo ventajas falaces, al argumentar que son favorables para la mayoría de la población.

La insistencia de la firma del TLC se viene preparando desde la gestión del gobierno Uribe; cuando Angelino Garzón era embajador ante la OIT en Ginebra, él con su capacidad de negociación con los sindicatos, logró que se levantara el veto que tenía Colombia por el homicidio sistemático de sindicalistas. Este hecho otorgó carta blanca al Gobierno para negociar el TLC o los acuerdos arancelarios al confrontar la resistencia expresada en EE.UU por varios sectores sindicales, sociales y políticos, al "quitar" del camino el principal problema de la negociación. A todas luces el levantamiento del veto es una maniobra política y mediática, pues en la realidad persiste el genocidio contra sindicalistas, son más de 2857 víctimas desde 1986 a la fecha, sin contar los desaparecidos forzados con los cuales se superan las 3000 personas víctimas de la violencia contra el sindicalismo.

Si se hiciera un homenaje por la muerte de cada sindicalista asesinado o desaparecido, pasaríamos los colombianos casi nueve años y medio recordando, día a día, a cada una de las víctimas. Lo que es preocupante y ahora se invisibiliza, es que es una práctica sistemática que no termina. En el 2010 fueron asesinados 51 sindicalistas y 7 fueron desaparecidos forzadamente, en este año ya son cuatro los sindicalistas asesinados. En un contexto de agitación por un TLC con EE.UU, la realidad cotidiana implicará un aumento del riesgo para sindicatos, organizaciones campesinas, líderes sociales y defensores/defensoras de los derechos humanos, aun más grave, es que quienes se encargaron y seguramente se seguirán encargando del genocidio tienen igual o más poder en este momento. Si no, véase la situación de Córdoba, Meta, Antioquia, Nariño, Sucre, Choco, Arauca y Norte de Santander.

Colombia es el país más inequitativo de la región y el cuarto del mundo. ¿Cómo un TLC ayudará a solucionar esta situación? es una vergüenza, a todas luces, que se piense que este modelo de desarrollo ayudará a solucionar este problema y todos los demás. Es más, los grandes capitales (legales e ilegales) ven en la tierra una forma se sembrar y reproducir sus ganancias y proponen grandes modelos agro-empresariales. Frente al contexto del negocio de la tierra y sus usos, los procesos derivados de la Ley de víctimas y tierras quedan en una mera intención, ¿es qué acaso el Estado, además de dar la tierra, está dispuesto a dar los recursos técnicos y financieros a los campesinos para competir en con las nuevas reglas de mercado, garantizando una política pública sostenida?, ¿es que acaso esta previsto entregar las mejores tierras a los campesinos para ser competitivos? o ¿será que necesitan mano de obra asalariada para sus propósitos? de ser así, convertirán al campesino en mano de obra barata, en jornaleros trashumantes, con suerte empleados rurales, sin recursos para producir, llevándolos a alquilar sus tierras y sus brazos para encajar en el modelo.

Para leer el articulo completo ve a la fuente: CAJAR 
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